Galería de Arte e Historia
LA DAMA DEL ARMIÑO. Leonardo da Vinci. c. 1490 Y NIÑA EN UN MARCO. Rembrant Harmenszoon van Rijn. 1641.
Se exponen en el Palacio Real de Madrid del 3 de Junio al 4 de Septiembre de 2011.
Dos excepcionales retratos de mujeres realizados por dos genios de la pintura universal, Leonardo y Rembrant, son el acontecimiento cultural europeo de esta temporada. En el marco de la exposición, Polonia: Tesoros y Colecciones Artísticas, “La dama del armiño” (Propiedad de la Fundación Príncipes Czartoryski, cedido en depósito al Museo Nacional de Cracovia), y “Niña en un marco” (Castillo Real de Varsovia) son las dos obras excepcionales que sobresalen en un conjunto de piezas que abarcan desde el medievo hasta finales del siglo XVII, momento en el que Polonia perdió la independencia. El magnífico conjunto refleja el importante papel jugado por la corona, la nobleza y la iglesia como mecenas y coleccionistas de obras de arte.
“La dama del armiño” es un óleo sobre tabla pintado en torno a 1490. La identidad de esta joven, durante muchos años desconocida, se ha fijado por fin en una de las amantes de Ludovico Sforza, el Moro, duque de Milán. Se trata de Cecilia Gallerani, joven de 17 años que siguió a Ginevra de Benci cuando ésta contrajo matrimonio. La joven aparece retratada con un armiño en los brazos. Este animal se usaba para cazar ratones, pero además probablemente, se trata de una alusión al nombre de la muchacha, puesto que armiño en griego se pronuncia "galé". El armiño es un símbolo que también alude a Ludovico El Moro, conocido con el sobrenombre de "ermellino", por haber recibido en 1488 la Orden del Armiño de manos de Fernando I de Aragón, Rey de Nápoles.
El retrato fue tan retocado en épocas posteriores que llegó a dudarse de la intervención de Leonardo en el mismo. El fondo no debía de ser negro en origen, sino que posiblemente tuviera elementos paisajísticos. Destaca, por otro lado, la desproporción existente entre la mano y el rostro de la muchacha, una mano estilizada y elegante que acentúa el porte regio de la modelo. Leonardo retrató a Cecilia Gallerani con peinado y vestimenta "alla spagnola", portando en brazos un pequeño armiño.
“La dama del armiño” representa un hito en la historia del retrato en la pintura moderna por la novedosa posición de tres cuartos en la que fue retratada la joven, y por la enorme plasticidad y elegancia que consiguió plasmar un maestro del dibujo como fue Leonardo da Vinci.
El artista florentino abandonó la tradicional representación de perfil para adoptar una perspectiva de tres cuartos, que muestra gran parte del torso y dota a la composición de un dinamismo que no existe en sus relatos anteriores. A ello se une que la luz para modelar la figura proviene de una única fuente situada ante la modelo y ligeramente elevada, lo que resalta las partes de la dama y del animal más próximas a la luz y oscureciéndose el resto y adquiere un carácter plenamente tridimensional, logrando el efecto de vida real de plena naturalidad. Llama la atención por su misterioso magnetismo, su cuidada luminosidad, la delicadeza de sus manos y su profundidad psicológica. Junto a La Ginevra de Benci (National Gallery, Washington) y La Gioconda (Museo del Louvre, París), la dama del armiño es el tercer gran retrato de mujer pintado por Leonardo.
El cuadro pasó a manos del rey de Francia, admirador de Leonardo y conquistador de Milán. Fue adquirido en 1800 por el príncipe polaco Adam Jerzy Czartoryski como regalo para su madre, la princesa Izabela Czartoryska, quien en 1801 fundó el primer museo polaco abierto al público. La obra pertenece ahora a la Fundación Príncipes Czartoryski y esta cedida en depósito en el Museo Nacional de Cracovia donde se exhibe habitualmente. El actual príncipe Adam Karol Czartoryski, heredero de la familia que adquirió el cuadro en Italia hace más de 200 años, posee una historia tan peculiar y atractiva como la del propio cuadro de Leonardo, ya que nació en Sevilla, por haber emigrado allí su familia tras la petición de extradición por parte de Franco, justo antes de su nacimiento. Años antes, y en plena Segunda Guerra Mundial, su abuelo escondió este lienzo junto a otras obras entre muro y muro, con el fin de evitar que los nazis lo robaran y que pasase a formar parte de una de las colecciones de Hitler. "Es una dama muy fuerte, porque consiguió resistir eso", apunta este príncipe. Años más tarde, las autoridades polacas se hicieron con él y hasta 1991 formó parte de la colección del Museo Nacional de Cracovia. A partir de ese momento, La dama del armiño comenzó a viajar por todo el mundo: Italia, Japón, Budapest y Estados Unidos. Esta es la primera vez que viene a España.
La otra obra maestra que se presenta en esta exposición es “Niña en un marco”, óleo sobre tabla que se conserva en el Castillo Real de Varsovia. Rembrandt estaba interesado en captar la representación del espacio y del movimiento, presentando el retrato dentro del marco de un cuadro, y situando detrás de él a la modelo, que traspasa ese límite adelantando sus manos hacia el espectador como si se saliese del cuadro. Se trata de unas de las etapas más representativas de este artista, en la que comienza a experimentar con posiciones innovadoras en el campo espacial. En concreto, en esta obra se observa la ilusión que Rembrandt crea a través del contraste entre manos, vestimenta, marco y fondo.
Mª Leticia Sánchez