Galería de Arte e Historia
Monjas en guerra
Mª Leticia Sánchez Hernández
El 30 de septiembre de 2009 se terminó de imprimir un interesante y precioso libro: MONJAS EN GUERRA (1808-1814). Testimonios de mujeres desde el claustro. Biblioteca de escritoras 54. Edición de Jacobo Sanz Hermida con la colaboración de Leticia Sánchez Hernández. Castalia, Madrid 2009.
La directora de la Biblioteca de Escritoras de Castalia, Nieves Baranda Leturio, relanza la colección con dos interesantes títulos: Monjas en guerra y El poder del cuerpo, con el fin de recuperar la aportación literaria de las mujeres en el ámbito de habla hispana.
Según se presenta en el prólogo, Monjas en guerra cuenta a través de los excepcionales relatos de las monjas de una selección de conventos, cómo la Guerra de la Independencia no dejó al margen a este grupo de mujeres que vivían tras las rejas de los claustros. Son relaciones hechas por una monja, la archivera o la priora, acerca de lo sucedido a la comunidad durante esos años. En ellos se pone de manifiesto la propaganda previa sobre los franceses, así como todos los peligros que tuvieron que afrontar: imposición de tributos, requisas, exigencias de pagos o saqueos, y abandono de la casa. Muchas veces, cuando se retiraba el francés, los "amigos" españoles o ingleses no se portaron mejor. Estas crónicas ofrecen una perspectiva inédita de esa guerra donde lo que importa es sobrevivir cotidianamente en un país en guerra: el ambiente de la guerra, la incertidumbre cotidiana, el temor, la escasez de comida, el frío, la sangría de recursos que llevan a la pobreza casi extrema, la soledad amarga que deja el egoísmo de quienes se esperaba ayuda, la decepción por quien ha traicionado la confianza. Las monjas se enfrentaron a esta situación con decisión y entereza: muchos monasterios acogieron a las comunidades huidas, cuidaron de las enfermas, compartieron la comida miserable, las forasteras manifestaron la gratitud por todo lo recibido, y unas y otras se profesaron mutuo afecto considerando siempre que el convento es su hogar. Por eso, y cito textualmente,
"Quien disfrute con la novela histórica encontrará en estos relatos mucho más que ficción, aquí hay una historia real, de interés novelesco, sin los añadidos de la imaginación del escritor. Las escritoras son casi siempre testigos directos o actoras de los hechos, que aún tiempo después, cuando están escribiendo, se sienten conmovidas por lo sucedido y lanzan exclamaciones de tristeza o júbilo. El milagro de sus palabras, que permanecían ignoradas en los archivos, recrea aquí ante nuestros ojos la vida, la carne y la sangre palpitante de la historia".
La selección de relatos ha sido recogida y preparada por Jacobo Sanz Hermida, catedrático de E. U. de la Universidad de Salamanca (yo he participado con una pequeña aportación, la relativa a las agustinas recoletas de Santa Isabel de Madrid). Su intención ha sido que sean las monjas, mujeres muy olvidadas y muchas veces denostadas y ridiculizadas, las que cuenten cómo han sido sus vivencias en un momento concreto, y que transmitan a través de sus palabras que no sólo existe la historia oficial de fechas, nombres ilustres, batallas, gestas, concilios, tratados, y grandes hombres. Por eso a través de los relatos de las carmelitas descalzas de Alba de Tormes, las carmelitas descalzas de Burgos, las carmelitas descalzas de Calatayud, las descalzas de Lerma, las hospitalarias de Toro, las carmelitas descalzas de Sevilla, las carmelitas descalzas de Toledo, las carmelitas descalzas de Zaragoza, las agustinas recoletas de Santa Isabel de Madrid, las agustinas recoletas de Salamanca, y las carmelitas descalzas de Valencia, los lectores/as atisbarán otra forma de hacer historia. El recorrido por los diferentes archivos ha sido arduo, pero ha merecido la pena. Las narraciones se completan con un estudio crítico y una bibliografía, y muchas de ellas están acompañadas por fotos de lo que fueron (o siguen siendo) los conventos.
Destaco, finalmente, la ilustración de la portada, que se reproduce en blanco y negro a doble página en el interior, de la caricatura hecha por James Gillray (1756-1815), "Spanish-Patriots attaking the French-Banditts", impresa por Ana Humphrey (15 de agosto de 1808), en la que puede contemplarse cómo una serie de monjas atacan a las tropas francesas.