EFETA
Escuela Feminista de Teología de Andalucía
Galería de Arte e Historia
Mes a Mes
Febrero
María Zambrano
(Vélez-Málaga, 22 de abril de 1904 — Madrid, 6 de febrero de 1991)
Hija de maestros, su padre Blas Zambrano, primero anarquista y luego socialista, fundador de varias revistas culturales y amigo de Antonio Machado. Cuando comienza el Bachillerato solo ella y otra chica están en una clase llena de hombres. En 1921 comienza sus estudios de Filosofía, conoce a León Felipe, Federico García Lorca, Rosa Chacel… Será alumna de Ortega y Gasset (que la ninguneará por ser mujer, independiente y brillante), García Morente, Besteiro, Zubiri. Con otros jóvenes fundará la Liga de Educación Social, mientras comienza a dar clases de filosofía en el famoso Instituto Escuela y se le diagnostica una tuberculosis. Se manifiesta proclive a la instauración de la República. En 1930 es nombrada profesora auxiliar de Metafísica en la Universidad Central. Participa en las Misiones Pedagógicas de la República. Realiza tertulias con Bergamín, Maruja Mallo, Rosa Chacel, Neruda, Rosales, García Lorca, Cernuda, Miguel Hernández, los Panero, Mª Teresa León… Viaja a Chile donde ha sido destinado su marido (del que se separará en 1948), conociendo en el trayecto al que será su gran amigo José Lezama Lima; regresarán en plena Guerra Civil instalándose en Valencia. Colabora en la Alianza de Intelectuales Antifascistas, donde conoce entre otros a Octavio Paz y Simone Weil. Con la caída de la República debe exiliarse alcanzando la frontera francesa caminando junto a Antonio Machado. Tras un periplo, como tantos otros intelectuales españoles, acabará recalando en la hospitalidad de México, donde pasa a dar clase en la Universidad de Michoacán. Ante la llamada de Lezama Lima se instala con su madre y su hermana Araceli en La Habana impartiendo clases en su universidad y en la de San Juan de Puerto Rico (donde vivirá a partir de 1943). En 1946 se instala con su hermana en París debido a su delicado estado de salud (Araceli había sido torturada por los nazis y su marido extraditado a España donde sería fusilado), allí tendrá una gran amistad con Albert Camus (cuando murió éste llevaba en su coche la traducción francesa de El hombre y lo divino). Tras nuevas estancias en México y La Habana, las hermanas van a vivir a Roma, es un periodo de gran amistad con Jaime Gil de Biedma. Tanto su salud como su situación económica son muy precarias. Reciben una orden de expulsión de Italia debido al gran número de gatos (uno de sus grandes amores) que acoge en su piso, se retirarán a las montañas del Jura. En 1972 fallece Araceli; en los años posteriores su salud empeora y va perdiendo progresivamente la vista. Se instala en Ginebra. Poco a poco comienza su reconocimiento en España. En 1981 se le concede el Premio Príncipe de Asturias, y al año siguiente el doctorado honoris causa por la Complutense. Es operada de cataratas y tras diversos intentos por fin regresa a Madrid en 1984. En 1988 recibe el Premio Cervantes que no podrá recoger en persona por su delicado estado. Fallece en Madrid en 1991 siendo enterrada en su localidad natal, sobre la tumba, por propio deseo, un verso del Cantar de los Cantares: Surge, amica mea, et veni.
Obras destacadas
- Filosofía y poesía (1939)
- El pensamiento vivo de Séneca (1944)
- Hacia un saber sobre el alma (1950)
- El hombre y lo divino (1955)
- La España de Galdós (1960)
- El sueño creador (1965)
- La tumba de Antígona (1967)
- Claros del bosque (1977)
- De la Aurora (1986)
- Notas de un método (1989)
- Los bienaventurados (1990)
Su pensamiento
“María Zambrano trabajó en el tema de la filosofía y la poesía (o, mejor, de la vida filosófica y la vida poética), destacando en qué sentidos se oponen y complementan; en el problema de la relación entre la filosofía y el cristianismo, y en el problema de la razón como ‘razón mediadora’ patente, a su entender, en los estoicos. Finalmente se consagró al examen de lo divino, no como tema sociológico, sino metafísico y, desde luego, religioso: lo divino puede ser descrito como un temor que embarga al hombre y a la vez le sostiene.”
JOSÉ FERRATER MORA.
Diccionario de filosofía.
(Barcelona, Ariel, 1994), s.v.
“Así la filosofía de María Zambrano es música y latido del corazón dándose en pensamiento al que se ha permitido ir a ese más allá de las propias profundidades que también el pensamiento entrega al corazón. Razón entrañada que es capaz de hacer el fuego, llevar la luz a los más oscuros laberintos, y dando razón —esparciendo bien el logos por las entrañas, como pedía Empédocles— encontrar ella misma razones, desentrañarlas y encontrar el hilo que libere del laberinto, de la opacidad en que se halla, no en claridades avasalladoras -que por ello no harían sino provocar la huida y la ofuscación- sino ‘en luz que se enciende dentro de un comienzo. Oscuro corazón como llama pálida’. Liberadora razón cuya máxima suprema es proporcionar la inteligencia al oscuro sentir. Desde el lamento que patentiza al delirio va creándose un orden, un equilibrio, proporción y eco de un pensamiento que late en el mismo sentir originario, orden como eco, como respuesta, de las entrañas al orden del Universo todo. Orden y proporción del sueño y el despertar, de la inspiración que se acoge al fondo más íntimo de donde la vida brota, a la inteligencia que razona en los mismos infiernos del padecer humano y asciende convertida en inspirada razón, hasta ‘dormirse arriba en la luz’ donde el corazón se abandona, libremente se entrega. Allí se recoge y se aduerme al fin ya sin pena.”
JESÚS MORENO SANZ.
“La filosofía de María Zambrano: itinerario de libertad”
http://cvc.cervantes.es/actcult/zambrano/acerca/moreno.htm

Textos
“Porque la belleza al par que manifiesta la unidad, la unidad que no puede proceder más que del uno, se abre. No se presenta al modo del ser de Parménides, o de lo que se cree que es ese ser. Se abre como una flor que deja ver su cáliz, su centro iluminado que luego resulta ser el centro que comunica con el abismo. El abismo que se abre en la flor, en esa sola flor que se alza en el prado, que se alza apenas abierta enteramente. Apenas, como distancia que invita a ser mirada, a asomarse a ese su cáliz violáceo, blanco a veces. Y quien se asoma al cáliz de esta flor una, la sola flor, arriesga a ser raptado. Riesgo que se cumple en la Coré de los sacros misterios. La muchacha, la inocente que mira el cáliz de la flor que se alza apenas, al par del abismo y que es su reclamo, su apertura. Y no sería necesario —diciéndolo con perdón del sacro misterio eleusino— que apareciera el carro del dios de los ínferos. El solo abismo que en el centro de la belleza, unidad que procede del uno, se abre, bastaría para abismarse. Y así la esperanza dice: hasta que el abismo del uno se alce todo; hasta que Demeter Alma no vuelva a tener que ponerse de luto.”
MARÍA ZAMBRANO
Claros del bosque
(Barcelona, Seix-Barral, 1986), pp. 55-56
“La acción del amor, su carácter de agente de lo divino en el hombre, se conoce, sobre todo, en ese afinamiento del ser que lo sufre y lo soporta. Y aun en un desplazamiento del centro de gravedad del hombre. Pues ser hombre es estar fijo, es pesar, pesar sobre algo. El amor consigue no una disminución, sino una desaparición de esa gravedad que cuando él no existe es sustento de la moral, condición de los que viven moralmente, sólo moralmente. El centro de gravedad de la persona se ha trasladado a la persona amada primero, y, cuando la pasión desaparece, quedará ese movimiento, el más difícil, de estar ‘fuera de sí’. ‘Vivo ya fuera de mí’, decía Santa Teresa, y no es nada específico de ella. Vivir fuera de sí, por estar más allá de sí mismo. Vivir dispuesto al vuelo, presto a cualquier partida. Es el futuro inimaginable, el inalcanzable futuro de esa promesa de vida verdadera que el amor insinúa en quien lo siente. El futuro que inspira, que consuela del presente haciendo descreer de él; que recogerá todos los sueños y las esperanzas, de donde brota la creación, lo no previsto. Es la libertad sin arbitrariedades. El que atrae el devenir de la historia que corre en su busca. Lo que no conocemos y nos llama a conocer. Ese fuego si fin que alienta en el secreto de toda vida. Lo que unifica con el vuelo de su trascender vida y muerte, como simples momentos de un amor que renace siempre de sí mismo. Lo más escondido del abismo de la divinidad; lo inaccesible que desciende a toda hora.”
María Zambrano
El hombre y lo divino
(Madrid, Siruela, 1991), p. 258
Referencias
- ANA BUNDGARD. Un compromiso apasionado María Zambrano: una intelectual al servicio del pueblo (1928-1939) (Madrid, Trotta, 2009)
- ANA BUNDGARD. Más allá de la filosofía. Sobre el pensamiento filosófico-místico de María Zambrano (Madrid, Trotta, 2000)
- CLARA JANÉS. María Zambrano. Desde la sombra llameante (Madrid, Siruela, 2010)
- ROGELIO BLANCO. María Zambrano: la dama peregrina (Córdoba, Berenice, 2009)
- JESÚS MORENO SANZ. El logos oscuro (Madrid, Verbum, 2009)
- http://www.fundacionmariazambrano.org
P.M.deC.