Galería de Arte e Historia

Semblanzas

Marzo: Alice Gordon Gulick y las primeras universitarias españolas. un centenario olvidado

(8 de marzo de 1910 / 8 de marzo de 2010)

Se cumple un siglo de la Real Orden de 8 de marzo de 1910, que autorizó el acceso oficial de las mujeres a la Universidad en España. Antes, sólo 36 mujeres habían logrado una licenciatura, tras obtener la autorización del Consejo de Ministros, teniendo que asistir a clase con señorita de compañía, o situarse en la mesa del profesor. Esto sin contar con las trabas posteriores para la expedición de títulos, la colegiación y el ejercicio de la profesión.

Existió en el siglo XIX un precedente fundamental para este logro que ahora conmemoramos: el Instituto Internacional dirigido por Alice Gordon Gulick. Aprovecho para decir que este centenario no está teniendo resonancia alguna ni en los medios de comunicación, ni en las instituciones culturales. ¿Dónde están los congresos, las exposiciones, los volúmenes de estudios que celebren el evento, las sociedades estatales de conmemoraciones que se hayan planteado este evento, como se han planteado cantidad de centenarios?

Alice Gordon Gulick (1847-1903) fue una misionera y educadora que fundó el Instituto Internacional, dedicado a luchar en favor de la educación en general, y de las mujeres en particular. Gulick creía que la educación era el arma más eficaz para acabar con el fanatismo y la persecución religiosa en España, convirtiendo, de este modo, a los españoles en unos ciudadanos tolerantes, capaces de predicar el evangelio con libertad.

Se instaló con su esposo William, primero en Santander, y más tarde en San Sebastián, donde abrió una escuela elemental y un internado que se ocuparon de formar a las maestras de las escuelas protestantes. Era una costumbre establecida en las iglesias evangélicas, que con cada iglesia que se levantaba, se abría una escuela de formación. El método de enseñanza no era el usual en España, ya que no se practicaba la memorización del libro de texto y el examen correspondiente, sino que se utilizaban enseñanzas prácticas, como las salidas al campo para estudiar ciencias naturales, las prácticas de laboratorio en la clase de química, o la lectura de las principales obras literarias, en vez de limitarse a las biografías de los autores y la lista de sus obras. También estudiaban inglés, música, dibujo, y educación física. Una de las materias más importantes fue el aprendizaje de la Biblia de forma sistemática, y tan denostado en la enseñanza española. Todo esto era una autentica innovación pedagógica en aquella época, y más hablando de mujeres. La calidad de la enseñanza que se impartía se aprecia en las calificaciones obtenidas por sus alumnas en los exámenes efectuados en el Instituto Provincial de Guipúzcoa: de los 310 exámenes realizados entre 1890 y 1897, obtuvieron 73 Sobresalientes, 104 Notables, 82 Buenos, 47 aprobados y sólo 4 suspensos; de los 22 exámenes realizados en la Universidad Central de Madrid entre 1895 y 1897, obtuvieron 20 Sobresalientes, 1 Notable y 1 Aprobado.

Cuando Alice llegó a España, el estado de la educación, especialmente de las mujeres, era de total abandono. Las clases humildes no tenían posibilidades de aprender nada, y las niñas de la clase media y alta se educaban en conventos en los que aprendían a leer y escribir con bonita caligrafía, a coser, algo de francés, piano y catecismo. Alice Gordon Gulick pertenecía a un grupo de mujeres norteamericanas que estaban dotadas de una profunda fe religiosa, pero al mismo tiempo con la fuerte convicción de que las mujeres debían tener acceso a la educación superior, hasta entonces sólo accesible a los hombres. Para ello, contó con un profesorado formado por mujeres eruditas, investigadoras, e innovadoras en materia educativa, que convirtieron el Instituto en un centro modelo, al estilo de los Colleges americanos de donde procedían. El centro contaba, además, con algunas profesoras especializadas en la educación preescolar, convirtiéndose en una de las instituciones pioneras en este tipo de educación en España.

En Junio de 1897, dos alumnas del Instituto, Esther Alonso y Juliana Campo, recibieron el título de licenciadas en Filosofía y Letras en un tribunal compuesto por Salmerón, Morayta y Amador de los Ríos Cuando los profesores preguntaron quién las había preparado, contestaron con orgullo: ¡Mujeres! Fueron las primeras licenciadas preparadas exclusivamente por mujeres, y además mujeres protestantes: hasta entonces, ninguna mujer se había presentado como libre para conseguir una licenciatura. Más adelante, Raquel Alonso y Marina Rodríguez, también graduadas en el Instituto, se licenciaron en Farmacia. Habían sido muy pocas las mujeres que se habían acercado a la
Universidad. La escritora Concepción Arenal

tuvo que vestirse de hombre para poder asistir a clase de Derecho; y en 1892, María Goyri, mujer y colaboradora de Ramón Menéndez Pidal, consiguió matricularse en la Universidad, con la condición de que no estuviese en los pasillos, sino que entrara en la antesala de los profesores y esperase allí al catedrático para ir al aula y volver con él, una vez terminada la clase. Durante las explicaciones se tenía que sentar en una silla aparte, cerca del profesor, para no perturbar el orden de las clases.

Posteriormente, el Instituto se estableció en Madrid en unos terrenos comprados por la propia Alice Gulick, que no logró su sueño de instalarse en la capital, puesto que murió el 14 de septiembre de l903. El Instituto pudo continuar gracias al apoyo de muchas personas de Estados Unidos a las que Alice Gulick había transmitido su pasión por la educación y por España. En los años 20 y 30 se convirtió en uno de los centros culturales más importantes de Madrid, sirviendo de modelo a la Junta de Ampliación de Estudios en dos proyectos pioneros de la renovación pedagógica en España: la Residencia de Señoritas y el Instituto-Escuela. La Residencia de Señoritas contó con el primer laboratorio de química para mujeres en Madrid, ya que el laboratorio de la Universidad daba preferencia a los varones a la hora de hacer las prácticas. El laboratorio fue montado por Mary Louise Foster, profesora de química del Smith College americano, y tan buena impresión hicieron sus clases en los medios científicos universitarios de Madrid, que un profesor de la Universidad decidió dar crédito académico a las alumnas aprobadas por ella.

El Instituto promovió becas e intercambios para universitarias y mujeres profesionales, favoreciendo que varias generaciones de españolas tuvieran la oportunidad de estudiar en los mejores centros de los Estados Unidos. Caridad Rodríguez, oriunda de Besillo (Asturias), llegó a ser profesora en el Wellesley Collage, y en la Universidad de Nueva York; y Carolina Marcial Dorado fue profesora de español en el Wellesley College, la Universidad de Puerto Rico, Bryn Mawr y el Barnard College de la Universidad de Columbia en Nueva York, donde fundó el departamento de español.

Mª Leticia Sánchez

EFETA es la traducción griega del término arameo que significa ábrete, εφφαθα.

Es la palabra eficaz que el evangelio de Marcos pone en labios de Jesús al curar al sordo y tartamudo (Mc 7,34), y responde a las iniciales del proyecto ESCUELA FEMINISTA DE TEOLOGIA DE ANDALUCIA.

EFETA es, así, un lugar de apertura al conocimiento teológico que, siendo inclusivo, se orienta particularmente a las mujeres, en una perspectiva crítica feminista.

El proyecto EFETA se concreta en la asociación del mismo nombre en la que se inserta la Escuela como su objetivo primario, y de cuyo espíritu se alimenta todo lo que ella genera y lo que de ella parte.

Asociación y Escuela forman un espacio de REFLEXION, ESTUDIO Y DEBATE permanente.

EFETA • Apartado de Correos 19021 41018 Sevilla (España) • 678 599 485 • secretaria@efeta.org