Galería de Arte e Historia

Semblanzas

Julio: Santa Práxedes

Santa Práxedes.

Entrada principal a la Basílica de Santa Práxedes.

Planta de la Basílica de Santa Práxedes.

Vista del Presbiterio.

Santa Práxedes recogiendo la sangre de los mártires. D.Muratori (1662 1744). µbside.

Mosaicos del arco del ábside..

Cristo del arco del ábside.

San Pedro y Santa Pudenciana. Arco del ábside.

San Pablo y Santa Práxedes. Arco del ábside.

Arco de triunfo del ábside.

Santa Práxedes, a la derecha del Cristo del arco del ábside.

Tumbas de Santa Práxedes y Santa Pudenciana en la cripta.

Santa Práxedes y Santa Pudenciana rodean a la Virgen con el Ni§o. Capilla de San Zen¢n.

 

Vista de la nave de la Basílica de Santa Práxedes.

Práxedes y Pudenciana (conocida también como Potenciana o Pudentiana) son dos santas cristianas del siglo IV, de las que se conocen pocos datos. Según las Actas de los Bolandistas (c.VIII), ambas fueron vírgenes romanas, hijas del senador romano Pudens (conocido también como Pudencio), y "amigas de los Apóstoles": los nombres de Pedro y Pablo estuvieron asociados a su memoria desde los comienzos. No padecieron martirio, pero fueron asimiladas a las verdaderas mártires, porque recogían la sangre de los cristianos muertos en suplicio, los lavaban y enterraban sus cadáveres, poniendo en grave peligro sus vidas. Muy pronto fueron declaradas patronas de Roma, y su atributo iconológico, es, precisamente, una esponja, en recuerdo a sus acciones. En casi todas las representaciones las dos hermanas aparecen empapando en sangre el citado objeto.

Su vivienda estaba situada en la colina del Esquilino, y a la muerte de Pudens, Práxedes y Pudenciana, junto con el presbítero Pastor y el papa Pío I, construyeron un baptisterio en la casa de su padre para bautizar a los catecúmenos, y para cobijar a los cristianos perseguidos por Antonino Pío. Era costumbre entre los primeros siglos, que la casa donada para templo se llamara "titulus", y que ésta recibiera el nombre del fundador o fundadora. Así fue como se crearon las primeras parroquias de Roma, y por ello, la casa de Práxedes se convirtió a su muerte en el "titulus de Prexedis". De este hecho dan fe dos documentos de indiscutible autoridad: una inscripción del año 489 en las Catacumbas de San Hipólito (Vía Tiburtina, de Roma), y las Actas del Sínodo Romano del año 499. Parece que Práxedes murió a finales del siglo V o principios del siglo VI. El Martirologio romano del siglo V señala la fiesta de Santa Práxedes el 21 de julio –día en que señalan su muerte-, y posteriormente Beda el Venerable, los Martirologios del siglo IX, y el Martirologio Jeronimiano la consideran santa y virgen. Muchos documentos confirman que el cuerpo de Práxedes fue depositado en el Cementerio de Santa Priscila, en la Vía Salaria de Roma, junto a su padre y hermana. También Pudenciana tuvo su "titulus" situado en el Viminal –en las traseras de Santa María la Mayor- dando lugar a una basílica que lleva su nombre: la actual basílica de Santa Pudenziana.

Por entonces, la práctica eclesiástica era que, a la muerte del fundador o fundadora de un "titulus", y comprobada su vida ejemplar, el pueblo empezara a llamarle santo o santa, y a darle culto público. Tal fue el caso de Práxedes: al morir, el pueblo cristiano comenzó a invocarla como santa y a darle culto públicamente. La Iglesia no reservaba para estas circunstancias una canonización solemne, sino que empezaba por tolerar el nombre de santa y su culto, y luego los sancionaba con su aprobación que, canónicamente, recibe el nombre de "canonización equivalente".

PROBABLEMENTE PRÁXEDES FUE LA JEFA DE UNA IGLESIA DOMÉSTICA QUE TOMÓ SU NOMBRE

En honor de Práxedes se construyó una iglesia en el lugar donde supuestamente se encontraba su casa. El "titulus" que fundó Práxedes lo restauró el papa Adriano I (772-95), pero fue el papa Pascual I, en 822, el que lo reconstruyó, nuevamente, trasladándolo a un lugar próximo en el mismo monte Esquilino, y levantando una basílica muy próxima a Santa María la Mayor. Cuando se descubrieron las catacumbas de Santa Priscila, las reliquias de Práxedes se llevaron al nuevo templo, que es la actual Basílica de Santa Práxedes.

Las excavaciones no han logrado determinar la posición real del terreno, sin embargo la estructura primitiva todavía puede reconocerse. Ciertamente, se trata de un edificio que sigue el plan arquitectónico derivado de las iglesias paleocristianas del siglo IV. Está orientada al noroeste con dos puertas de acceso: la principal está situada en la Vía de San Martino al Monte, y la lateral (la conocida por el público) en la Vía di Santa Prassede. Se trata de una iglesia basilical dividida en tres naves separadas por arcadas de once columnas, respectivamente, con transepto y ábside. Bajo el presbiterio, se excavó una cripta semicircular para albergar los restos de las dos hermanas. Junto a la iglesia se levantó un monasterio que, entre 1153 y 1154, fue entregado por Anastasio IV a los canónigos regulares de Santa María del Reno; sin embargo su mala administración hizo que Celestino III lo cediera a los monjes valambrosianos de Juan Guadalberto, entre 1191 y 1198: son los que actualmente siguen regentando el complejo. Destacaron importantes personalidades que fueron titulares de Santa Práxedes, con decisivas intervenciones en los programas iconográficos que se fueron sucediendo, pero que no alteraron el espacio arquitectónico primitivo. Antoniotto Pallavicini (1489-1504); San Carlos Borromeo (1545-1563); Alessandro de Médicis (1594-1600); o Ludovico della Mirándola (1728-1731). Sobresale el presbiterio diseñado por Francesco Ferrari, entre 1728 y 1734, con el fin de otorgar mayor realce al altar mayor, y reforzar la importancia y veneración de las reliquias de la cripta. El presbiterio se bordeó con una barandilla de mármoles y piedras duras, con sendas escalinatas laterales que permitían la subida al altar, y una escalinata central que facilitaba la bajada a la cripta. El altar se cubrió con un ciborio rematado bellamente por los ángeles de estuco de Giuseppe Rusconi, y la ventana original del ábside se cegó para colocar en su lugar el lienzo que representa a Santa Práxedes recogiendo la sangre de los mártires, pintado por Doménico María Muratori.

Si por algo destaca Santa Práxedes (sin contar la capilla de San Zeno, las capillas laterales con su programa ornamental, y los lienzos que narran la vida de Cristo), es por la decoración mosaicista del ábside, ideada y encargada por Pascual I, al tiempo que se levantaba la basílica (principios del siglo IX). El ábside se divide en dos partes. En el centro de la parte superior, se representa Cristo como alfa y omega flanqueado a la derecha por San Pablo que rodea con su brazo los hombros de Santa Práxedes, y a la izquierda por San Pedro que hace lo propio con Santa Pudenciana. A la derecha de Práxedes está el mentor de la basílica, el Papa Pascual I, y a la izquierda de Pudenciana, el emperador Constantino. Estos siete personajes (me interesa resaltar que las dos santas están situadas con Cristo en el sitio de honor, y en la senda apostólica con Pedro y Pablo) están flanqueados por sendas palmeras (la vida), en una de las cuáles descansa el ave fénix, o ave del Nilo, que simboliza la victoria, la ascensión, y la inmortalidad. Encima de la cabeza de Cristo está el río Jordán, y bajo sus pies el cordero pascual rodeado, a su vez, por doce corderos (seis a cada lado), que salen, respectivamente, de Belén y Jerusalén. Bajo la procesión de los doce corderos se extiende la leyenda en letras doradas que habla de Práxedes.

En el arco del ábside se representa la apoteosis del cordero (Ap 4 y 5) con los siete candelabros que representan a las siete iglesias de Asia, cuatro ángeles, los cuatro evangelistas, y los veinticuatro ancianos.

El arco de triunfo que envuelve el ábside y su arco está decorado por las torres que simbolizan la Jerusalén celestial. En el centro está Cristo rodeado por dos ángeles que portan una nave; casi a sus pies, a la izquierda, San Juan Bautista y la Virgen, y casi a sus pies, a la derecha, Santa Práxedes y Moisés. Hacia la línea de imposta del arco, dos grupos de hombres mujeres –a derecha e izquierda- que simbolizan la imagen del paraíso con las palmas entre sus manos.

La cripta posee dos magníficos sarcófagos, justo debajo del altar mayor, que guardan los restos de las dos hermanas: Práxedes y Pudenciana. En el testero de esta capilla subterránea hay un pequeño altar presidido por un fresco antiguo de Santa Práxedes.

Mª Leticia Sánchez Hernández

EFETA es la traducción griega del término arameo que significa ábrete, εφφαθα.

Es la palabra eficaz que el evangelio de Marcos pone en labios de Jesús al curar al sordo y tartamudo (Mc 7,34), y responde a las iniciales del proyecto ESCUELA FEMINISTA DE TEOLOGIA DE ANDALUCIA.

EFETA es, así, un lugar de apertura al conocimiento teológico que, siendo inclusivo, se orienta particularmente a las mujeres, en una perspectiva crítica feminista.

El proyecto EFETA se concreta en la asociación del mismo nombre en la que se inserta la Escuela como su objetivo primario, y de cuyo espíritu se alimenta todo lo que ella genera y lo que de ella parte.

Asociación y Escuela forman un espacio de REFLEXION, ESTUDIO Y DEBATE permanente.

EFETA • Apartado de Correos 19021 41018 Sevilla (España) • 678 599 485 • secretaria@efeta.org