Galería de Arte e Historia

Semblanzas

Octubre: Leonor Plantagenêt

(Domfront, ¿octubre de 1161? — Burgos, 31 de octubre de 1214)

Leonor Plantagenêt es una de las figuras femeninas que dominan los siglos XII y XIII, un periodo en el que probablemente por efecto de feudalismo las mujeres alcanzan un poder y autoridad del que en otros momentos carecían y que pronto volverán a perder. Leonor era hija de la gran Leonor de Aquitania sucesivamente reina de Francia y de Inglaterra y de Enrique II Plantagenêt rey de Inglaterra, hermanastra de la culta María de Champaña, y hermana del fascinante Ricardo Corazón de León y del miserable Juan Sin Tierra. En su entorno familiar directo, o por afinidad, tenemos un grupo de mujeres que marcan toda una época: por supuesto su madre la reina de los trovadores que crea y mantiene durante su larga vida el imperio de los Plantagenêt, su abuela paterna la emperatriz Matilde de Normandía; doña Urraca, primera reina propietaria de Castilla y León, bisabuela de su marido; sus hijas Berenguela, reina propietaria de Castilla y artífice de la reunificación de Castilla y León, y Blanca posiblemente la reina más importante de Francia. Y aunque carecemos de muchos datos de su vida, que la oscurecen ante ellas, somos conscientes que su importancia está a la misma altura.

Leonor nace en el castillo de Domfront en Normandía [Fig. 1] probablemente en 1161 y su infancia transcurre en el entorno de poesía en lengua de Oc y de Oïl, de surgimiento del estilo gótico y de mítica de las cruzadas, que impregna la Normandía, Bretaña, Anjou, Poitou y Aquitania, esa parte de Francia que sus padres han unificado y han vinculado a una Inglaterra recién conquistada por los normandos. Pero muy pronto, con nueve o diez años, como es habitual, sus padres la utilizarán en el tablero político europeo casándola con el también muy joven (15 años) Alfonso VIII El Noble de Castilla, probablemente como parte de una estrategia para evitar las posibles alianzas entre Aragón y los condes de Toulouse. El matrimonio se realiza en Tarazona en septiembre de 1170 con la presencia de Alfonso II de Aragón, el hijo de Petronila. Se señalaron como arras el castillo de Burgos y el de Castrojeriz, Amaya, Avia, Saldaña, Monzón, Carrión, Dueñas, Tariego, Cabezón, Medina del Campo, Astudillo, Aguilar y Villaescusa, y las rentas del puerto de Santander, Cabedo, Besgo de Santillana, Tudela, Calahorra, Arnedo, Vigera, Metria y el castillo y ciudad de Nájera, Logroño, Grañón, Belorado, Pancorbo, Piedralada, Poza, monasterio de Rodilla, Atienza, Osma, Peñafiel, Curiel, Hita, Zurita y Peñanegra, y para su cámara la ciudad de Burgos y la villa de Castrojeriz, más la donación de la mitad de lo que se conquistase a los moros desde el día de la boda. Por su parte los reyes de Inglaterra le conceden en dote el Ducado de Aquitania, del que era propietaria su madre, aunque nunca se llegó a tener un dominio efectivo de él.

Parece ser que el matrimonio con Alfonso, el vencido en la batalla de Alarcos y vencedor de la de las Navas de Tolosa y quien funda la primera universidad de España en Palencia, no fue tan conflictivo como el de sus padres. Al modo habitual tendrá un abundante número de hijos, unos catorce, de los que la mayoría morirán en la infancia, y logrará, a diferencia de lo que era normal, sobrevivir a los partos y las enfermedades puerperales. De los que sobreviven, pocos serán varones, Fernando el heredero que morirá a los veintitrés años, y Enrique I rey efímero que muere a los trece años por la caída de una teja. La mayoría serán mujeres muy destacadas, como Berenguela, reina de León por su matrimonio y por derecho propio de Castilla, que en su hijo San Fernando III tendrá al reunificador de Castilla y León y conquistador de Córdoba y Sevilla; Urraca, reina de Portugal por su matrimonio con Alfonso II; Leonor, que lo fue de Aragón al casar con Jaime I; Blanca, reina y regente de Francia, y madre de San Luis; y Constanza, religiosa cisterciense, señora y mayor del monasterio de Las Huelgas. Precisamente la elección de una de sus hijas (inicialmente iba a ser Urraca) como esposa del Delfín de Francia, para establecer la paz con su gran enemigo Felipe Augusto de Francia, será la causa del reencuentro con su madre Leonor, ya de ochenta años, en un viaje legendario desde Aquitania a Castilla.

Sabemos que Leonor Plantagenêt o de Inglaterra logra establecer una corte en Castilla que recuerda la brillantez aquitana, en la que se percibe la alegría del amor cortés, con la presencia de trovadores como Ramón Vidal de Besalú, recogiendo las tradiciones occitanas y catalanas que fructificarán, por ejemplo con su bisnieto Alfonso X, en la lírica castellana y galaico-portuguesa. También podemos barruntar su impulso artístico en construcciones que traen influencias de Poitiers, Poitou o Gascuña con obras como las catedrales de Sigüenza y Cuenca [Fig. 2] (ciudad conquistada por su esposo y muy cercana a su corazón). Leonor también traerá la veneración a Santo Tomás Becket, el canciller y arzobispo de Canterbury al que su padre mandó asesinar, con la iglesia hoy en día de Santo Domingo de Soria [Fig. 3], y una capilla en la catedral de Toledo, que sería sustituida por la del condestable Álvaro de Luna (aunque en el retablo que la preside una de las tablas recuerda al mártir británico). El seis de octubre de 1214 muere Alfonso VIII, Leonor conduce su cuerpo a Burgos falleciendo ella misma pocas semanas después, el 31 de octubre.

Una de las mayores, sino la mayor, obra de Leonor será la fundación del monasterio de Santa María la Real de las Huelgas, en las afueras de Burgos, todavía existente dentro del Patrimonio Nacional [Fig. 4]. La fecha de fundación, aunque está sujeta a discusión, se ha solido fijar en 1180, y ya el 2 de enero de 1187 el papa Clemente III concede la bula de aprobación de la casa dedicada a Santa María en el campo de las Huelgas. Su bisnieto, Alfonso X, relata en la Cantiga 221 cómo el rey Alfonso funda el Hospital de Burgos y la reina Leonor el monasterio de las Huelgas.


E sa avoa y era
filla del Rei d’Ingraterra,
moller del rei Don Alffonsso,
porque él passou a serra
et foi entrar en Gasconna
pola gannar per guerra,
et ouv’ end’ a mayor parte;
ca todo ben merecia.
Ben per esta aos Reis
d’amareu Santa Maria…

E pois tornou-ss’ a Castela,
des i en Burgos morava,
et un espital fazia
el, et sa moller laurava
o monasterio das Olgas;
et en quant’ assi estava,
dos seus fillos et dos netos
muy gran Frazer recebia.
Ben per esta aos Reis
d’amareu Santa Maria…

Y en la Crónica General que manda redactar nos dice: “El muy noble Don Alffonsso, dexadas las otras priessas et los otros fechos, por los muchos ruegos et por el grand affincamiento de la muy noble reyna donna Leonor su mugier, comento a laurar et a fazer cerca de Burgos un monasterio de dueñas de la orden de Cesteles; et fizol a fechuras et a entalles et a obras muy altas… […] …et enrriquesciol de muchos buenos heredamientos et donadios et muchas rentas con muchas pueblas de muchas guisas que les dio…”. El monasterio será entregado a la Orden del Císter en la persona de Guido, abad de Cîteaux, orden muy ligada a los esposos, pues a ella pertenecían los monjes (luego soldados) que se hicieron cargo del castillo de Calatrava que daría lugar a la Orden homónima, en tiempos del padre de Alfonso. Otra gran influencia de la fundación no podía ser otra que la famosa abadía de Fontevraud [Fig. 5], tan vinculada a los Plantagenêt, y donde reposan los restos de Leonor de Aquitania, Enrique II [Fig. 6] y Ricardo Corazón de León [Fig. 7], y que tenía la particularidad de ser un monasterio dúplice, de hombres y mujeres (algo que había sido típico en la hispania visigoda), pero bajo la autoridad de la abadesa. Las primeras monjas cistercienses vinieron del monasterio de Tulebras junto a Cascante (Navarra), y la abadía se convertiría, además de panteón real, en casa madre de todos los monasterios femeninos hispanos cistercienses, celebrando capítulo general, a similitud de Fontevraud, el día de San Martín. La construcción de los edificios es compleja y discutida, aunque parece evidente que las obras se paralizaron a la muerte de los fundadores siendo completadas durante los reinados de Fernando III (nieto de Leonor y Alfonso) y, sobre todo, de Alfonso X, cuya hermana, Berenguela, era señora del monasterio, y cuyo frustrado heredero, Fernando de la Cerda será enterrado en ella.

Las Huelgas no solo tienen un interés arquitectónico sino también histórico por la peculiar posición de sus abadesas [Fig. 8]. Al ser un monasterio de fundación real su patrimonio será muy abundante, llegando a tener sus abadesas jurisdicción en lo temporal y espiritual sobre doce conventos y sesenta y cuatro poblaciones. No solo es que fueran, por razones feudales, señoras de horca y cuchillo, es decir con autoridad civil para nombrar cargos públicos, juzgar e incluso condenar a penas de muerte, sino que además en lo espiritual no dependía de ninguna diócesis (directamente del Papa; será Pío IX quien suprima esa jurisdicción en 1873 con la bula Quae diversa), y llegó a atribuirse jurisdicción cuasi episcopal, arrogándose el derecho de confesar y predicar (lo que será objeto de condena por parte de Inocencio III). Ante el poder y la riqueza de la abadesa de Las Huelgas (normalmente de la familia real –aunque estas adoptaban el título de señora y mayor–, o de la alta nobleza) popularmente se decía que si el Papa se casara alguna vez tendría que hacerlo con ella.

En la nave central del monasterio se encuentran en la actualidad los sepulcros gemelos de Alfonso VIII y Leonor Plantagenêt [Fig. 9], las cubiertas con los castillos heráldicos, y, en el caso de la reina, en la cabecera el relieve de un Calvario y en los pies su figura coronada elevada a los cielos por dos ángeles [Fig. 10], y, por supuesto los leopardos heráldicos de los Plantagenêt [Fig. 11]. El cuerpo de la reina permanece, a pesar de todos los acontecimientos históricos, entero y momificado.

Bibliografía

Ricardo del Arco. Sepulcros de la Casa Real de Castilla (CSIC, Madrid, 1954)
Régine Pernoud. Leonor de Aquitania (Acantilado, Barcelona, 2009)
Jean Favier. Les Plantagenêts. Origines et destin d’un empire, XIe – XIVe siècles (Fayard, 2004)
Gema Palomo Fernández y Juan Carlos Ruiz Souza. “Nuevas hipótesis sobre Las Huelgas de Burgos. Escenografía funeraria de Alfonso X para un proyecto inacabado de Alfonso VIII y Leonor Plantagenêt” Goya 316-317.
Gonzalo Martínez Díez. Alfonso VIII rey de Castilla y Toledo (Trea, Gijón, 2007)

Pedro Marcos de Cossío

EFETA es la traducción griega del término arameo que significa ábrete, εφφαθα.

Es la palabra eficaz que el evangelio de Marcos pone en labios de Jesús al curar al sordo y tartamudo (Mc 7,34), y responde a las iniciales del proyecto ESCUELA FEMINISTA DE TEOLOGIA DE ANDALUCIA.

EFETA es, así, un lugar de apertura al conocimiento teológico que, siendo inclusivo, se orienta particularmente a las mujeres, en una perspectiva crítica feminista.

El proyecto EFETA se concreta en la asociación del mismo nombre en la que se inserta la Escuela como su objetivo primario, y de cuyo espíritu se alimenta todo lo que ella genera y lo que de ella parte.

Asociación y Escuela forman un espacio de REFLEXION, ESTUDIO Y DEBATE permanente.

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