IV SEMINARIO PRESENCIAL DE EFETA del 15 al 17 de octubre de 2009. Universidad de Sevilla

“MÍSTICA FEMENINA Y CONTRACULTURA: UN GÉNERO REBELDE”

El IV Seminario Presencial es el primero a celebrar en la nueva situación jurídica de reconocimiento de EFETA, como entidad que recientemente ha sido admitida en convenio con la Universidad de Sevilla.

En la actualidad, EFETA, utilizando los modernos medios de comunicación ha creado una plataforma suficiente para mantener una enseñanza a distancia, alternando con la presencial, con el uso de la informática y la videoconferencia, y mantiene la Escuela de Estudios Superiores con un alumnado de casi todas las regiones de España y de América Latina. EFETA dispone de un profesorado de doctoras y algunos doctores que pertenecen a universidades de España y del extranjero. Este Centro de Estudios está hoy en posición privilegiada para ocupar un nuevo espacio académico sobre el tema de las religiones y espiritualidades, que llama a la puerta de los estudios universitarios.

La convocatoria a través de los Seminarios Presenciales, dirigida a nuestro alumnado y a quienes hoy estudian en las universidades de habla hispana, pretende dar esta oportunidad de conocimiento e investigación, abierta a quienes busquen con interés académico profundizar en los temas de religiosidad y espiritualidad, desde la antropología teológica y, particularmente, por mediación de las escrituras femeninas.

El tema que centrado en las ponencias y trabajos del IV Seminario Presencial se enuncia así: “MÍSTICA FEMENINA Y CONTRACULTURA: UN GÉNERO REBELDE”.

Las tres formulaciones de: “ mística – femenina – contracultura “ pretenden presentarse como una interacción de nuevo tratamiento y de consecuencias globalizadoras, que inciden e interrogan adecuadamente a la cultura y a la investigación actual en nuestra sociedad. Puede ser que estas formulaciones evoquen otros parecidos títulos históricos, como las aseveraciones de Betty Friedan en la década de los 60. Ella, a quien tanto le debe el feminismo, luchaba con esa frase contra la mística feminista patriarcal y proclamaba, por el contrario, que las mujeres deben aspirar a su desarrollo individual. Pero no es sólo este enfoque el nuestro.

Desde el principio de la humanidad, el aspecto de lo místico, oculto y misterioso, ha rodeado a hombres y mujeres. Se dieron entremezclados con las supersticiones y leyendas, y se vieron contaminados con la magia, brujería y otros fenómenos. Por otra parte, la experiencia mística, la experiencia de aquello que se ha dado en llamar «el Misterio» o «Dios» en la mayoría de las confesiones religiosas, ha estado siempre presente en la historia de la humanidad, aunque sólo algunos de los que la han vivido —Teresa de Jesús, Juan de la Cruz— hayan sido capaces de comunicarla con originalidad y transparencia.

La sed de trascendencia del ser humano, muy presente en la segunda mitad del siglo XX, se manifiesta con mayor fuerza aún en estos comienzos del siglo XXI. Vuelve a ser la mística, ámbito marginal en relación con la religión institucional oficial, el espacio «contracultural», como se afirma de la mujer mística en la India, la cual es no sólo decididamente atípica, sino contra-normativa. Esto mismo puede ser aplicable al resto de los casos. El feminismo se enmarca hoy, sobre todo hermanado con el ecologismo, como la contracultura generada y dirigida contra la cultura patriarcal. Todo ello desde el convencimiento de que el fenómeno místico contiene numerosos elementos que permiten sondear las dimensiones profundas del ser humano y el misterio que envuelve su vida.