EFETA

Escuela Feminista de Teología de Andalucía

Umbrales

Breves

Oh Vida escondida que vibra en cada átomo,
oh Luz escondida que brilla en cada criatura,
oh Amor escondido que todo lo abraza en la Unidad,
que cada uno de los que se sienten uno contigo
sepa que es también uno con todo lo demás.

Annie Besant

(…) Porque, de adulta, me atreví a vivir la niñez vedada,
e hice el amor sobre escritorios
-en horas de oficina-
y rompí lazos inviolables
y me atreví a gozar
el cuerpo sano y sinuoso
con que los genes de todos mis ancestros me dotaron.
No culpo a nadie. Más bien les agradezco los dones.
No me arrepiento de nada, como dijo la Edith Piaf.
Pero en los pozos oscuros en que me hundo,
cuando, en las mañanas, no más abrir los ojos,
siento las lágrimas pujando;
veo a esas otras mujeres esperando en el vestíbulo,
blandiendo condenas contra mi felicidad.
Impertérritas niñas buenas me circundan
y danzan sus canciones infantiles contra mí,
contra esta mujer
hecha y derecha,
plena.
Esta mujer de pechos en pecho
y caderas anchas
que, por mi madre y contra ella,
me gusta ser.

No me arrepiento de nada, Gioconda Belli

No deseo ni soy capaz de escribir nada a menos que pueda verlo con los ojos de mi alma y escucharlo con los oídos de mi eterno espíritu, sintiendo en todas las partes de mi cuerpo la fuerza del Espíritu Santo

Matilde de Magdeburgo

Grábame como un sello en tu brazo, como un sello en tu corazón, porque es fuerte el amor como la muerte; es cruel la pasión como el abismo; es centella de fuego, llamarada divina: las aguas torrenciales no podrán apagar el amor, ni anegarlo los ríos.

Cantar de los Cantares, 8,6-7

Y sueño con nuestro reencuentro, rodeadas y conducidas
no sólo por el amor,
sino por la pasión de trabajar para mañana las etapas de este viaje
nuevo, incierto
y necesario como el agua.

Audre Lorde

Con mis setenta y cinco años

Con mis setenta y cinco años, soy una mujer sabia.
Ven a beber de esta fuente de agua viva.
Las arrugas son ríos que renuevan la fertilidad de mi cuerpo.
Este cuerpo “abundante” es una cama suave donde mi amado puede descansar.
Los pies me llevan a lugares y experiencias desconocidas hasta ahora.

Soy libre como un animal salvaje.
Digo lo que pienso sin preocuparme de los juicios.
Trabajo cuando quiero porque mis necesidades son pocas.
Nado bajo las estrellas, acompañada por mis compañeras, las ballenas y peces.
Leo los libros que han formado una montaña durante años de espera.

Mi cabello moreno, ahora muestra rayos de plata que brillan en la luz del sol.
Los pétalos de los oídos, como los lirios, captan los sonidos del campo: el río, las
abejas, el viento, los pájaros, los caballos, los pollos,...
Disfruto de todos los olores: las rosas, la ruda, el limón, la lavanda, la tierra seca y la
tierra mojada, el narciso, la menta, el abono, los pinos,...

Dejo caer la lluvia sobre mi cuerpo.
Las gotas me tocan suavemente como los dedos de mi amado.
Camino por los bosques, parándome de vez en cuando;
Abrazando un árbol y sintiendo su fuerza y calor.
También ando entre los frutales, saboreando duraznos, cerezas, manzanas,
frambuesas, frutillas, y mucho más, en la espera de las castañas.

Voy a mi catedral de árboles, donde puedo sentarme cómodamente.
Escuchando el riachuelo que corre delante de mí.
Aquí no hay tiempo ni espacio.
Aquí me siento plenamente parte del Universo.

¡Ven, Amado mío! ¡Ven, Amada mía!

Margarita O´Rourke

La mujer menstrual es cíclica, pero se espera que sea constante y lineal; se siente parte del mundo que le rodea pero se le dice que está separada de él; experimenta su erotismo como parte de su creatividad y espiritualidad, pero le inculcan que es pornografía o que es malo; percibe el ciclo vital, pero le niegan la existencia de tal ciclo.

Miranda Gray

El hierro es fuerte, pero el fuego lo templa.
El fuego es aterrador, pero el agua lo apaga.
El agua es vigorosa, pero el sol la evapora.
El sol es potente, pero una nube de tormenta lo oculta.
Una nube de tormenta es explosiva, pero la tierra la amortigua.
La tierra es majestuosa, pero los hombres la dominan.
Los hombres son poderosos, pero la aflicción los supera.
La aflicción es pesada, pero el vino la aligera.
El vino es fuerte, mas el sueño lo debilita.
Pero la mujer es lo más fuerte de todo.
De una historia de Etiopía, 1681

La certidumbre mística de que nada podrá apartamos del amor de Dios crece cuando nosotras nos hacemos una en el amor ubicándonos, libremente y sin garantía de éxito, del lado del amor.

Dorothee Sölle

Tiende tu mano
y llega hasta mi herida,
que tu luz, tu palabra, tu mirada
cobijen los temores de mi noche.
Saca de lo profundo de mi barro
los deseos que aprisionan mi cuerpo.
Muestra tu rostro amigo,
a mi ciudad
a las calles de hermanas caminantes.
Muestra tu amor en cada luna
A todas las mujeres que habitan este cosmos.

Carmiña Navia Velasco